Por lo que se ve, el aumento del royalty no será aceptado por el senado y estarían faltando $600 misshones de morlacos para la reconstrucción. Perfecta ocasión para pegarle otro apretoncito a nuestro elefantiásico estado que nos cuesta a los contribuyentes la módica suma de $45,000 misshones de billetes verdes.
Y veo con gran alegría que el gobierno de mi presidente Tatán decidió revisar los aportes a las famosas ONG. Dichos aportes son una verdadera verguenza nacional, recordemos que la ex-ministra de la curtura, señorita Urrutia, a la hora nona le regaló 1.200 millones de pesos de nuestros impuestos a la Fundación Ideas, una ONG progre para el “el mejoramiento de las condiciones de desarrollo artístico cultural de las personas vulnerables y geográficamente alejadas”.
Métase usted al sitio de la fundación Ideas y se dará cuenta de inmediato que es una ratonera de progres dedicados a la propaganda izquierdosa. Y así como la "fundación ideas" hay cientos y cientos de órganos de fachada de la progresía izquierdosa financiados por nuestros impuestos tales como la fundación Allende, espero que corten todos esos despilfarros, con el permiso del ministro Hinzpeter que gusta sacarse fotos orgullosamente frente a ese enorme cuadro del chicho que tiene en su despacho.
Y ahora me vuelvo a ver el Mundial que está muy bueno, incluso sale mi Gordis tocando su vuvuzela.
El salario mínimo actual está en $160 lucas. ¿Usted sabe que significa eso?...muy fácil...significa que si hay un empleador dispuestoa contratar un trabajador por $150 lucas y un trabajador dispuesto a trabajar por $150 lucas, ese contrato privado entre ese empleador y ese trabajador está prohibido por ley. Se le prohíbe a ese trabajador trabajar por $150 lucas. Si el empleador no está dispuesto a pagarle mása ese trabajador, ese trabajador se queda cesante, tan simple como eso.
¿Que es peor?...¿Ganar $150 lucas o ganar cero lucas? Para ese trabajador, probablemente un joven muy poco calificado, la ley de Salario Mínimo se transforma en Sufrimiento Máximo. Es tan sencillo como eso, ni más ni menos. Las leyes de salario mínimo crean cesantía, se ha explicado en todos los modos y unas quinientas mil trillones de veces pero la crueldad de los demagogos y populistas no tiene límites, y lo estamos presenciando hoy día en nuestro congreso nuevamente.
La libertad de trabajo permite que el empleador y el empleado negocien libremente las condiciones y esta "intervención protectora" de los todopoderosos políticos es contraproducente y termina perjudicando a los trabajadores menos calificados que les ruegan a los políticos "No me ayude tanto compadre".
Con la futura instauración del ingreso mínimo ético familiar (donde el Estado complementa los ingresos autónomos de la familia), ha llegado el momento de acabar con uno de los mitos más perversos de la economía, que es el del salario mínimo.
Si la idea es que se pueden "estirar" los salarios mínimos por decreto, ¿por qué pararse en las $185 lucas que ahora exigen los populistas y demagogos? ¿Por qué no ir a las $250, $500 o incluso un milloncito?
Quienes defienden el salario mínimo son gente de una crueldad inmensa o no tienen ninguna teoría sobre cómo se forman los salarios en el mercado.
Ninguna. Ni buena ni mala. Los salarios se acuerdan en función, esto no le extrañará a nadie, del valor que puede aportar el trabajador a la empresa. Hay trabajadores que no pueden aportar mucho, que son poco productivos. Porque son jóvenes y tienen poca experiencia y formación. A lo mejor, para ciertos trabajos, no son capaces de aportar lo suficiente, de modo que los salarios mínimos les expulsan del mercado.
Los jóvenes pierden oportunidades para formarse trabajando, y con ellas su capacidad para progresar profesionalmente. Además, un salario mínimo
perjudica a las regiones más pobres, y las condena a un mayor desempleo.
Alemania no tiene salario mínimo. Dinamarca no tiene salario mínimo. Italia no tiene salario mínimo. Ni falta que les hace. En un momento de continua crisis mundial, cuando tenemos que mirar con detenimiento qué estamos haciendo mal, es el momento de eliminar, para siempre, los salarios mínimos en Chile.